Tratamiento adjunto para Esquizofrenia con respuesta inadecuada al tratamiento antipsicótico.
La esquizofrenia es un trastorno mental crónico y grave que afecta la forma en que una persona piensa, siente y se comporta. Suele comenzar al final de la adolescencia o principios de la edad adulta.
Los síntomas de la esquizofrenia se clasifican en positivos, negativos y cognitivos. Los síntomas positivos incluyen comportamientos y pensamientos anormales, como psicosis, delirios, alucinaciones y desorganización del lenguaje y comportamiento. Los síntomas negativos, como el retraimiento social y la anhedonia, reflejan una disminución de la motivación y la energía. Los síntomas cognitivos se manifiestan en dificultades para procesar información, concentrarse y recordar.
La esquizofrenia tiene una base multifactorial, con importantes contribuciones genéticas y factores ambientales. No se ha identificado un único gen responsable; se cree que es resultado de una combinación de variantes genéticas y factores de riesgo ambientales.
Este trastorno impone una carga significativa a nivel sanitario, social y económico, y se encuentra entre las principales causas de años de vida con discapacidad. Los pacientes con esquizofrenia tienen una esperanza de vida reducida en casi 20 años en comparación con la población general.
El tratamiento se centra en reducir los síntomas, prevenir recaídas y mejorar la calidad de vida. Los antipsicóticos de primera y segunda generación son el tratamiento estándar, pero no todos los pacientes responden adecuadamente. Alrededor del 20 % son resistentes a los tratamientos estándar, y entre el 30 % y 40 % presentan síntomas residuales. La clozapina es una opción para algunos pacientes, aunque sus efectos secundarios y el seguimiento riguroso limitan su uso. Esto subraya la necesidad de desarrollar nuevos tratamientos con mecanismos de acción diferentes para abordar los síntomas residuales de la esquizofrenia.




