Tratamiento adjunto de Depresión Mayor con síntomas de Insomnio
Una respuesta inadecuada al tratamiento farmacológico de primera línea es común en el trastorno depresivo mayor (TDM) y constituye un problema médico significativo y sin resolver. Los medicamentos actualmente aprobados para el tratamiento complementario de pacientes con TDM, como la quetiapina, el aripiprazol y el brexpiprazol, son antipsicóticos atípicos que pueden presentar problemas de tolerabilidad. Estos problemas pueden llevar al incumplimiento del tratamiento o a la discontinuación anticipada. Es conocido que estos fármacos están asociados con riesgos como hiperglucemia/diabetes mellitus, dislipidemia, aumento de peso y somnolencia al día siguiente.
Además, aproximadamente dos tercios de los pacientes con depresión utilizan medicamentos para dormir junto con antidepresivos para tratar los síntomas de insomnio. Sin embargo, estos somníferos pueden provocar efectos secundarios comunes como deterioro cognitivo, riesgo de dependencia y abuso, depresión respiratoria, sedación al día siguiente y aumento de peso.
Los síntomas de insomnio, que incluyen tanto el insomnio como la hipersomnia, se asocian con una respuesta insuficiente al tratamiento antidepresivo y un mayor riesgo de recaída. El insomnio no tratado puede dificultar la recuperación de la depresión en pacientes mayores de 60 años y su persistencia aumenta el riesgo de un nuevo episodio depresivo. Además, la hiperactivación es un rasgo común en un subgrupo significativo de pacientes con depresión mayor, lo que afecta negativamente el sueño.
El desarrollo de nuevas moléculas con mayor tolerabilidad y menor incidencia de efectos adversos es el objetivo de las investigaciones científicas actuales. Estas nuevas opciones de tratamiento buscan abordar las limitaciones de los fármacos existentes, proporcionando alternativas más seguras y efectivas para los pacientes con trastorno depresivo mayor y otros trastornos relacionados.




